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domingo, 8 de mayo de 2016

C I E L O G R I S




¿Por qué me llamas amor

de esa forma tan callada?

¿Acaso no adviertes, rumor,

que yo conjugo palabras

aunque llenas de dolor?



¿Por qué en tu osadía pretendes

ignorar el cielo gris

que nubla y trae oscuros

recuerdos de almas dolientes

como hipócritas simientes

que pretenden no morir?



Has los pájaros notan

la oscuridad tan cegada

y en su triste batir de alas

abanican las historias

y las hunden en el lodo.



No adivino luces nuevas

pues hay sequía de azules

escondidos en tinieblas

como cometas de plomo.



¿Por qué me llamas amor

de esa forma, tan callada?

Este cielo mal anuncia;

llueve gotas de alborada

como lágrimas de adviento.



¿Por qué me llamas amor

de esa forma, tan callada?

Sé que anuncias martirio

transformando este mal tiempo

en tiempo sin apellido.



Y en esta maldita mañana

de ruiseñores sin voz

¿Por qué me llamas amor;

dime amor, por qué me llamas?

miércoles, 20 de enero de 2016

Invierno, en La Ballesta de Papel nº 13 y Aldaba 29


    







INVIERNO


El invierno regresa
incluso en las gélidas palabras
de los que me visitan.
[Sumitaku Kenshin]

Invierno, el que calla tu ausencia.
         Devorado horizonte
                   tu utopía esquivada.

Tan voraz como el tiempo
                    que siega la vida;
              cultiva la nada.
                              Vas recogiendo nuevos brotes
                                       de solitarios olvidos;
                                                          de gélidas palabras.

Copos de nieve recuerdan caminos.
        El sol no amanece;
                el alba no ilumina
                            
                                       No despierta el hombre, quien malgasta sus horas
                                                           fustigando el encuentro
                                       con los que ya partieron.

Triste el que sólo aprende
             de la semilla
                       que en flor culmina.

   El destino sólo es uno.
                                              De ahí la diferencia,
                                                      conocida muy tarde por centinelas dormidos.
                                                        
Pues en la catarata infinita
        que, silenciosa, nos sostiene
                  … ya no hay lugar para los nombres.




JOSÉ MANUEL POZO HERENCIA.


(Puede leerse la revista completa en el siguiente enlace)    --> Aldaba 29 

martes, 6 de octubre de 2015

Septiembre, en Aldaba 28

SEPTIEMBRE
Caen gotas de sol en la arena 
y en tu espalda morena de pleamar desnuda. 
Mañana serás muda ciudad no serena; 
el alma puesta de medio lado.
Y aunque aún quede mar escondido 
(en el fondo de tus pies encerrados) 
te atrapa el hastío de las olas perpetuas, 
sentada en tu caja de supermercado, 
pues se oyen sirenas, pero ahora juegan 
sobre una luz roja. Girando y aullando, 
iluminan la esquina que busca sustento. 
Como tú,  se vende, a un precio más bajo. 
Mira, niña, a otro lado, 
y seca tus ojos que añoran estío, 
pues sólo hay pereza, rencor y pasado. 
Y cuando lleguen los rayos plenilunios de olvido, 
ligeros de noche sin mar y sin brisa, 
oculta el castigo del dulce recuerdo; 
que, súbito, trajo el dolor y la herida, 
del triste septiembre aún no alcanzado.




Se puede leer la revista completa en el siguiente enlace:

Aldaba 28

domingo, 4 de octubre de 2015

Pronto Llegará el Otoño en Saigón 24

PRONTO LLEGARÁ EL OTOÑO

Pronto llegará el otoño.
Melancólicos huiremos
convirtiéndonos en otros;
en infantes sempiternos.

Desintegrándome, herido,
veo tu olor a inocencia,
y las hojas del olvido
no parecen flores muertas.

Yo me aferro, sin sentido,
fugaz, huidizo tiempo,
paralizado, perdido…
y no creo encontrar remedio.

Cuando te veo, no obstante,
en tu eterna primavera,
pareces siempre quedarte
en el tiempo que hoy empieza.

Y, si todo un fin tiene;
si vetusto, realmente eres,
serás pequeño vejete;
soñaremos como inertes.

Si nunca he de conocerte,
debes saber que, siempre,
habrás sido mi perenne;
mi ocasión para perderme.

Nunca habrá tiempo perdido
porque un día tú exististe.
Seas quien fueras, habrás sido,
lo que quiero, hijo mío. 

Licencia Creative Commons

Puede leerse la revista completa en el siguiente enlace:


--> Saigón 24


martes, 25 de agosto de 2015

Demasiada Luz, en Aldaba 27



Puede leerse la revista completa en el siguiente enlace:

--> Aldaba 27

martes, 9 de diciembre de 2014

Antología del III Encuentro de Poetas de Sierra Morena.

       Poemas aparecidos en la Antología del III Recital Sierra Morena de Poesía.
   En la publicación aparecen versos de poetas con una larga trayectoria y calidad poética como José Puerto, Maricruz Garrido, Manuel Guerrero o José María Lopera.



P A IS A J E S   Q U E B R A D O S


En demasiados lugares, las almas casi perfectas
tejen bellezas pronto olvidadas.
Afortunadas, si un día se olvidan,
pues alguien, al menos, pasó no ajeno.
No es lugar ni tiempo para exquisitos;
las prisas y lo grosso la hierba pisan.
Nadie crea nada; todo es potencia
y hasta lo más alto vuela muy bajo.
Hoy sólo ausente lo otrora perfecto.
Y lo peor, no estamos para lo excelso.
Sólo para lo claro, para lo rápido;
no lo escondido; no lo más cálido.
Y si, además, todo ello es caro,
será mostrado en escaparates
sin ser conscientes de lo expulsado.
Ya no es delito quebrar paisajes.





S  A  B  E  R      D  E      V  O  S

Soy de esa clase de hombres
que nunca miran al cielo
ni creen en la eternidad del paisaje.
Y aunque odian las hojas blancas,
se abstienen de escribir de clases.
Amo las páginas amarillentas
de librerías de segunda mano
que distinguen a los pobres hombres
de los hombres pobres que no callan.
Nunca aspiré a ser alguien
(Alguien aspiró por mí).
Por eso, aunque no te nombre,
(Perdona si estuve aquí)
siempre huiré de tu dolor.
Y aunque sólo seamos dos
nunca ajeno a lo que sientes.
Si me mientes, hazlo sobre tu amor
porque no quiero saber de vos.
No fue de hambre y de sed
de lo que llegué hasta hoy.
Perdóname si me voy
mas alternativa no encuentro,
porque entre azules de tu viento
jamás encontraré postura.
Estamos de paso, ya sabes
que aunque no quiera, te miento
cuando hablo de blanca esperanza
porque sólo soy un hombre
de esos que nunca miran al cielo.